Lo que vi al usar Tinder en Japón hasta que me banearon

Cuando ya había entendido los protocolos japoneses en Tinder, me lo quitaron para siempre.
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Like, Superlike, Nope … o Banneo. Ilustración: Noa.

Algún tiempo después de mudarme a Japón desde España, decidí abrirme Tinder por primera vez. Me hice unas cuantas fotos donde se apreciara que tengo ojos verdes y pelo rizado, intentando llamar la atención por exótica. Me puse una biografía anodina en inglés que traduje a japonés con el traductor de Google, metí algún que otro kaomoji y a darle al swipe. 

Antes de venir a Japón, yo solo había “jugado al Tinder” de algunos amigos, juego que básicamente consistía en pedirles el móvil e intentar hacer los swipes que ellos harían. A ellos, esto les trajo algún que otro match no deseado. A mí, este juego me enseñó muchos de los patrones aburridos, ridículos o sin sentido que usamos los europeos para ligar.

Cuando llegué a Japón, hubo bastantes cosas que rápidamente detecté como propias del Tinder de aquí, cosas que no había visto antes y que tuve que aprender para cumplir mi objetivo de que el flirteo virtual progresara adecuadamente. 

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¿Hambre de amor o solo hambre? Ilustración: Noa. 

Con el Tinder japonés te entran más ganas de comer que de lo otro

En Japón es mejor usar Tinder con el estómago lleno. Diría que hay más fotos de comida que de personas, y cuando te pasas un rato haciendo swipe, ya no sabes muy bien si estás buscando amor, sexo o un sitio donde comer yakiniku. 

En este país, la comida es una prioridad, y esta manera de conquistar por el estómago virtualmente funciona. Te conviertes en un perro de Pavlov que empieza a salivar y, sin darte cuenta, has hecho match con un bol de udon. 

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Cómeme. Ilustración: Noa.

Y hablando de comida, hablemos de hombres dando bocados a cosas

En mi trayectoria tinderil, detecté que algunos hombres tienen fotos en las que comen algo en actitud bastante erótica. Por desgracia, no es chocante para nadie ver imágenes sexualizadas de mujeres lamiendo piruletas o comiendo churros — sí, churros, ahora os cuento. Pero ver a un travieso varón dándole un bocado a un sándwich de atún mientras mira a la cámara con ojos entrecerrados, eso no se ve tanto. 

Mi deducción ante esto fue que tal práctica es una señal oculta de que quizá les gusta realizar sexo oral, algo que en Japón parece no ser tan común como en otros países. Esto me lo inventé totalmente, es una hipótesis que no pude confirmar ni refutar pero I want to believe. Si alguna voluntaria se ofrece a realizar las experimentaciones oportunas, que me envíe los resultados. 

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あ–! ありがとう! ! ! Ilustración: Noa. 

El emoji para expresar alegría que es sufrimiento

Si alguien te echa un piropo por el chat de Tinder, ¿con qué emoji acompañas el “gracias” correspondiente? ¿Carita sonriente? ¿Carita sonriente sonrojada en cualquiera de sus variantes? ¿Manos juntas en señal de reverencia? 

Por mi experiencia, en Japón lo más frecuente es usar el emoji de ojos grandes tristes. Como si estuvieras casi a punto de llorar de la emoción porque alguien te ha dicho que le gustan tus ojos verdes y tu pelo rizado — ¡¡lo sabía!!. ¿Es excesiva esa emoción, ese sufrimiento? Quizá, pero donde fueres, usa los emojis que vieres. 

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Enséñame esa larga y lujuriosa melena. Ilustración: Noa. 

Personalidades capilares múltiples

En Japón hay peinados magníficos, las peluqueras y peluqueros pueden llegar a tener un número altísimo de seguidores en redes. Muchos usuarios de Tinder aquí aprovechan su perfil para mostrar su evolución capilar. Me crucé con bastantes usuarios que tenían un peinado diferente en cada foto, tanto que llegaban a parecer personas distintas. 

Y al encontrarte con esta galería de personas-peinados, inconscientemente siempre eliges tu favorito. Pero claro, ¿qué pasa si haces match y no llega la persona de la larga y lujuriosa melena, sino la del corte de pelo serio que se ciñe al dress code de la empresa? La persona es la misma y puede ser maravillosa, sí. ¿Pero puede tu mente quitarse de la cabeza las otras opciones que te resultaban más atractivas? Casi mejor swipe left. 

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Vamos a comer churros a Disneyland. Ilustración: Noa. 

Disneyland: ligar con orejitas de Mickey

Muchísimas personas japonesas en Tinder, al menos las que viven cerca de Tokio, tienen fotos en Disneyland en las que suelen salir con las correspondientes orejitas de Mickey o Minnie o similares. 

Lo raro es que, según tengo entendido, Disneyland es un sitio muy típico en Japón para ir en pareja, por lo que quizá esa foto que consideraron atractiva para ligar en Tinder la sacó su ex pareja tiempo atrás durante una jornada romántica.

Hay chicas que salen en Disneyland comiendo churros traviesamente, son muy famosos en el parque no sé por qué — pues eso era lo de los churros.

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Hola, vengo del futuro. Ilustración: Noa. 

Purikura, emojis que tapan la cara y búsqueda de profes de inglés

En Tinder en Japón se pueden ver modificaciones faciales extremas y un alto uso de emojis para tapar la cara o partes de la cara, especialmente la boca. Lo del purikura extremo a mí personalmente me flipa, es como si estuvieras usando Tinder con personas del futuro.

Lo que no me gusta tanto es que cuando eres extranjero aka gaijin, verás a muchas personas que están en Tinder para practicar inglés. Thanks, but no thanks. 

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No puedes pasar. Ilustración: Noa. 

Bueno, ha llegado el momento: la historia de cómo me banearon de Tinder

Es un misterio que no he podido desentrañar al 100%. Ojalá pudiera deciros que tuve conversaciones demasiado subidas de tono, que subí fotos demasiado provocativas, que rompí tantos corazones que mis matches me bloquearon. Qué va, la realidad es muchísimo más aburrida. 

Resulta que, como mi nivel de japonés escrito es prácticamente nulo, decidí hacerme una nota en el móvil con las respuestas en japonés a las preguntas más habituales, que luego copiaba en Tinder. Por tanto, en mis chats se repetían mensajes idénticos, cosa que probablemente a los algoritmos les oliera un poco a bot. 

Por si fuera poco, uno de esos mensajes tenía que ver con pasarse a hablar a otras plataformas en lugar de Tinder, algo que se suele comentar habitualmente y que nadita de gracia le hace al propio Tinder, según pude averiguar. Y menos si lo haces con el mismo mensaje, spam-style. 
Estos fueron mis crímenes. Al menos lo único que pude deducir tras leerme las normas de uso de Tinder cuando ya era demasiado tarde. Lo más fuerte es que una vez te echan, te echan para siempre.

Pero bueno, el mismo día que me banearon, ligué con una persona maravillosa en una discoteca, a la antigua usanza. Desafortunadamente o no, tendré que volver a depurar el arte del cortejo offline. Al menos los ojos verdes y el pelo rizado, que yo sepa, no me los pueden banear.

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